Por qué esto importa
Los índices de diabetes en el Valle Imperial son de los más altos en el estado, sin embargo los funcionarios de salud dicen que mejorar la calidad de vida puede mitigar los impactos.
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Esa es la pregunta que Elsa Ordona intenta responder todos los días mientras ella y su equipo enrollan con cuidado y fineza delicias sin azúcar en su café repostería – para muchas personas con diabetes la modesta tienda de la Calle Main en El Centro ha resultado ser un cambio de vida.
“Me voy a morir de todas maneras así que déjame comer lo que sea,” dice Ordona, añadiendo, “He escuchado eso un trillón de veces.”
A primera vista, sus delicias que brillan con mechones dulces de color parecen ser exactamente lo que una persona con diabetes debería de mantener lejos. Los pastelillos cristalinos, suaves, brillosos – ¿Una bomba de azúcar? Las docenas de jarabes hechos en casa en botellas de vidrio se ven incandescentes – seguramente son una trampa.
Pero resulta qué, no lo son.

En vez de eso, son amigables con la diabetes. Amigables con keto. Todos son libres de azúcar y bajos en carbohidratos que se convierten en azúcares en el cuerpo.
Ordona tiene diabetes como muchos de sus clientes, pero ha hecho que su negocio sea el ayudar a que sus clientes pierdan peso sin perder los sabores que aman.
Ella es su propia historia de éxito, al haber perdido peso considerable – más de 100 libras – después de haber cambiado sus hábitos alimenticios, principalmente, cortando el azúcar. Pero aún más importante, a través de la experimentación, Ordona ha conseguido conocimientos valiosos sobre las sutilezas de una dieta saludable para diabéticos. Ahora, con ese conocimiento y décadas de experiencia como maestra escolar, ella espera hacer su parte de atender el asunto de diabetes en el Valle Imperial.

La diabetes, una enfermedad crónica que ocurre cuando el cuerpo no puede regular los niveles altos de azúcar en la sangre, ha sido relacionada durante mucho tiempo con la obesidad. La enfermedad ataca a los vasos sanguíneos y puede causar daños en nervios y órganos, y puede llevar a la ceguera, amputaciones y a la muerte.
También es una enfermedad que se mueve con lentitud y muchos no se enteran de que la tienen hasta que ya ha cobrado factura. Uno de cada tres estadounidenses son prediabéticos, lo que significa que sus niveles de azúcar en la sangre son más altos de lo normal y sin intervención, puede que desarrollen la enfermedad. Regularmente los prediabéticos no muestran algún síntoma.
Los índices de defunción por diabetes en el Valle Imperial son casi el doble de los índices en California. El número de personas con diabetes en el Valle ronda justo por debajo de la mitad de toda la población. Más del 60% de todos los adultos y casi el 40% de todos los niños son obesos o sufren de sobrepeso.
Más de la tercera parte de todos los adultos del Valle Imperial beben al menos un refresco azucarado o más al día.

Ordona hace pastelillos sin azúcar, empanadillas y pasteles de zanahoria. Pero también hace algunas especialidades que hace que ciertos residentes inunden su tienda: tamales de navidad y horchata, ambos hechos con almendras, trayéndolos de regreso al alcance de las personas con diabetes.
Para muchos, dice ella, el duelo o la batalla con el acceso a sus propios alimentos culturales hace que la enfermedad sea mucho más difícil de manejar.
“Voy a hablar por mi comunidad: queremos lo que no podemos tener,” dice Ordona, notando que la comida latina tradicional puede ser nociva para la salud porque es alta en grasas, carbohidratos y azúcares.
La receta de Elsa Ordona para Conchitas bajas en carbohidratos
Ingredientes (Rinde 5 conchas, carbohidratos netos – 2.8)
- 1 taza de harina de almendra
- 4 cucharadas de harina de coco
- 2 cucharaditas de polvo de hornear
- 1/2 taza de edulcorante de tu elección
- Pizca de sal (yo uso sal rosa del Himalaya)
- 2 huevos a temperatura ambiente
- 2 cucharadas de mantequilla sin sal
- 2 cucharadas de queso crema
- 1/2 cucharadita de vainilla
Cobertura (Carbohidratos netos – 0.9)
- 1/2 taza + 1 cucharada de harina de almendra
- 1/2 taza de edulcorante de tu elección
- 3 cucharadas de mantequilla ablandada
- Extracto de vainilla para la versión tradicional
- 1 cucharadita de cacao sin azúcar para la versión de chocolate
- 1 cucharadita de polvo de gelatina sabor fresa para la versión de fresa
Precalienta el horno a 350°F (180°C) para un horno convencional o a 250°F (120°C) para un horno de convección.
Amasa la masa durante aproximadamente 3-5 minutos. Forma 5 bolas redondas.
Da forma a la cobertura de azúcar en rondas planas y colócalas sobre la masa.
Crea un diseño con un cuchillo pequeño o un sello tradicional de conchita.
Hornea durante aproximadamente 25-30 minutos.
Para horno de convección, hornea de 30 a 35 minutos.
Y para cuando hace un calor insoportable, como pasa durante varios meses a lo largo del año, Ordona hace docenas de bebidas de sabor frías sin azúcar. Los clientes hasta llaman por adelantado y corren fuera del sol para llevárselas.
Solo a tres años de haber iniciado su negocio “Sweet Nothings Pastry and Coffee Shoppe,” ella ya cuenta con clientes que vienen hacia ella con historias de pérdida de peso y de cómo aprendieron a manejar la enfermedad y con más preguntas sobre qué más es posible confeccionar.
“Yo he estado batallando con el peso toda mi vida,” dijo George Dominguez, un cliente. Venir al café lo ha ayudado a manejar su ingesta de azúcar y a aprender sobre alternativas.
Los índices de diabetes también son más altos entre los latinos que entre la población anglosajona en el Valle. En el Condado de San Diego, 9.2% de los latinos y 7.5% de los anglosajones han sido diagnosticados con diabetes, mientras que los números del Condado Imperial muestran una brecha más grande, con 17.1% y 12.5% respectivamente.

El Dr. James Creek, quien maneja la organización sin fines de lucro Diabetes Centro de Salud Sin Fronteras en Caléxico, dice que en sus más de treinta años en el Valle no ha visto muchos cambios cuando se trata de diabetes. Eso se debe en parte a la cultura de comida latina alta en carbohidratos que pone a la gente en riesgo a la enfermedad. Eso lo ha hecho cuestionar el enfoque puramente clínico.
“He estado en el área del cuidado de la salud toda mi vida, tu sabes, ¿Es el cuidado de la salud o cuidado de la enfermedad?” dijo el Dr. Creek.
El ha volcado su atención hacia el bienestar y la educación, un enfoque que Ordona ha tomado a pecho en su café. Ella también ha empezado a dar lecciones y talleres en la comunidad.
El enfoque orientado a la comunidad es uno que está circulando a lo largo del Valle.

El programa de educación sobre la diabetes del Centro Médico Regional de El Centro, manejado actualmente por el Dr. Stephen Jaime, sigue una ética similar.
Jaime, que también tiene diabetes, dice que los resultados reales vienen cuando él se sienta con sus pacientes, a veces durante horas. El intercambia historias con ellos, comparte su experiencia propia y logra conocerlos. Él dice que intenta ser personal – y real.
Él entiende que parte de lidiar con la enfermedad también es confrontar las normas culturales que pueden impedir un cambio de dieta o de hábitos. La cultura de comida de la comunidad se concentra en comidas altas en carbohidratos con pocos vegetales frescos – a pesar del hecho de que las granjas del Valle cosechan una enorme porción de los vegetales que se producen en los Estados Unidos.
Así que recomienda cambios manejables. Quizá en vez de tres enchiladas, dice él, bájale a dos o una.
“Se real, no ideal.”

Él también comparte la historia de Ordona, especialmente por aquellos con un gusto particular por los dulces. Y él es cliente de su café. Hace poco le consiguió a su hija un pastel de cumpleaños. Ella también tiene diabetes. La diabetes puede ser un desorden genético, pasado de generación en generación.
Ordona también pasa tiempo hablando cuando ve alguna chispa de interés. A pesar de que dice ser tímida, ella dobla las preguntas de sus clientes hacia la conversación, y el café es seguido un aleteo con sabiduría nueva y descubrimientos que sus clientes saborean.
Ella quiere añadir otra capa, más brillante, a la narrativa de lidiar con la enfermedad que ella conoce bien que puede ser desoladora, mortal y dejar cicatrices.
“A pesar de que hay una historia de horror en eso, también hay una luz al final del túnel,”dijo Ordona, añadiendo que con dietas saludables y cambios en el estilo de vida, “puedes vivir por mucho tiempo.”
Esa narrativa se ha esparcido en mayor parte de boca en boca y ahora su puerta se abre todo el día. Inclusive se le ha pedido a Ordona enviar sus productos fuera del estado.
Traducido por Daniel Montano.

Philip Salata, Investigative Reporter
inewsource investigative reporter Philip Salata reported this story while participating in the USC Annenberg Center for Health Journalism’s 2024 California Fellowship.

